Jean Claude Rolland (1941-2024)

Antes de ser aquel que parte.
A Jean Claude Rolland (1941-2024).
Por Fernando Urribarri 
Miembro de la Asociacion Psicoanalitica Argentina. 

 
Jean Claude Rolland fue medico, psiquiatra, psicoanalista. Fue presidente de la Asociacion Psicoanalitica de Francis y co-editor junto a Catherine Chabert de la revista  Libres Cahiers pour la psychanalyse (2001-2017). Ademas fue autor de una obra en la que se reveló como uno de los mas brillantes autores del psicoanálisis francés de su generación. Al menos esa es la impresión que transmitían los mas destacados autores de la generación anterior, como Andre Green o J-B. Pontalis. 
 
La ultima vez que encontré a J.B.Pontalis fue en su pequeña oficina en Gallimard (Ver Urribarri, F. Apres Lacan: le retour a la clinique”, Itaque). Después de varias horas de animada conversación sobre su obra, abordamos su legendario trabajo como editor de la colección “Connaisance de l’Inconscient” en la que editó a los clásicos como Freud, Winnicott, y Bettelheim, así como a sus contemporáneos M. Kahn, H. Searles, A.Green y J. McDougall. Le pregunté si sentía un orgullo similar por la publicación de algún libro de un autor mas joven. Al instante se puso de pie, tomó de un estante “Avant d’être celui qui parle” (Antes de ser aquel que habla) y sonriendo me lo dio de regalo.
 
Desde el comienzo de nuestra relación Andre Green solía preguntarme por mis lecturas del momento, así como comentar las suyas que lo entusiasmaban. En cierta ocasión, a fines de los años 90, me habló de Jean Claude, elogiando su articulo en el volumen colectivo “Que decir del significante?”. “Tenés que leerlo”, me dijo, y para enfatizar su recomendación me regaló aquella publicación. 
 
Otro recuerdo clave con Andre Green. Como lo consigna en el Prefacio a su libro “Ideas directrices para un psicoanálisis contemporáneo”(2002) este se basó en una serie de entrevistas que realizamos juntos durante una intensa semana de trabajo en septiembre de 2001. Puedo dar testimonio de la importancia personal que esta obra tenia para su autor. También en el prefacio el cuenta que el desafío para intentar realizar una version actualizada del “Esquema de psicoanálisis” se lo lanzó su antiguo amigo J-B. El resultado fue una suerte de díptico: por un lado una cartografía de los cambios y desafios de la practica analítica que caracteriza el nuevo territorio de lo contemporáneo en psicoanálisis. Por el otro una vision panorámica y sintética de las principales ideas propias desarrolladas hasta entonces, ofrecidas a las siguientes generaciones como contribución para la construcción de un nuevo paradigma. ¿A quien está dedicado este escrito apasionado, a la vez testamento y manifiesto por el futuro del psicoanálisis? A Jean Claude Rolland. 
 
Unos años antes tuve la suerte de conocer a JC compartiendo un pequeño grupo internacional de investigación sobre la función del analista en la clinica con estructuras no-neuróticas, según diversas corrientes. Creado y presidido (chairman) por Andre Green, otros de sus ocho miembros eran Otto Kernberg y Liz Bot Spilluz (directora del Archivo Melanie Klein de la sociedad británica de psicoanálisis). Nos reunimos dos veces por año, tres dias, durante cuatro años. Cada vez un colega pre-circulaba un articulo con sus ideas y luego presentaba un material clinico, que se discutia palabra por palabra desde todos los ángulos imaginables. La presentación de JC fue sin duda memorable para todos en el grupo. Una de las sesiones con un analizante psicótico, en cara a cara, devino la referencia a la que mas volvimos durante toda la investigación. El momento clave de dicha sesión consiste en un movimiento en el que el analista se “distrae” con sus propios pensamientos, se olvida por un momento del paciente, y cuando vuelve a prestarle atención se aterroriza al verlo con un rostro monstruoso, amenazador, de vampiro. Con gran esfuerzo el analista logra mantener la calma y se dice “Es solo un sueño. Tranquilo”. Llega a comprender que su experiencia contra-transferencial es una expresión de un fantasma latente, sado-masoquista, a la vez erótico y tanático, que define la relación analítica en ese momento. 
 
El pensamiento clinico de JC resulta de un modo singular y creativo de poner a trabajar una metapsicologia freudiana “revisitada” (según una lectura profunda y personal) en el campo de la psicosis. Otro recuerdo imborrable de aquellas reuniones grupales fue cuando formuló uno de sus principios rectores de su escucha analítica: “hay que encontrar la escena libidinal detrás del trauma. Y viceversa”. Es la exigencia de aunar un máximo de complejidad y de sutileza. 
 
Por el modo en que JC daba a entender la dinámica de aquella sesión -sin atribuir su “visión” a la proyección del paciente- le comenté su afinidad con el estilo clinico derivado de la teoria del “campo analítico inter-subjetivo” de Willy y Made Baranger. La grata sorpresa fue que JC no la conocía pero se interesó mucho y me propuso reunirnos aparte para hablar sobre ella. Desde la primera reunión una corriente de afinidad intelectual y simpatía se había establecido entre nosotros, a pesar de la diferencia de nuestras edades (o quizás gracias a ella: JC fue siempre mas un joven curioso que un sabio anciano venerable). Pero aquel tiempo de a dos que empezamos a compartir en cada reunión dio lugar a una profunda amistad, y a un dialogo sobre el psicoanálisis que proseguimos hasta el presente. Desde el comienzo recuerdo que me impresiono su lectura original de las ideas de Jean Francois Lyotard sobre lo figural, que el supo apropiarse y desarrollar teórica y clinicamente de un modo inspirado y riguroso, y que constituye para mi uno de los hilos conductores que recorre y teje lo mejor de sus escritos acerca de la dimensión “visionaria” -según su expresión- del ser humano. Luego leer sus manuscritos y conversarlos fue un aprendizaje invalorable. También la experiencia de publicar un escrito mio en su revista “Libre Cahiers Pour la Psychanalyse”, en la que me obsequio numerosas reflexiones acerca del contenido y del estilo. En cada ocasión pude apreciar no solo la inteligencia prodigiosa que animaba un pensamiento clinico extraordinario, sino la maravillosa calidez humana que impulsaba su generosidad. Tuvimos la suerte también de compartir sus visitas a Sudamerica, en donde su estilo singular de pensar y practicar el psicoanálisis supo dejar su huella. 
 
Tuve la suerte de poder retribuirle un poco al acercar sus libros a las Editions d’Itaque. 
 
Fernando Urribarri. 
Buenos Aires 21, 04, 2024.
Miembro de la Asociación Psicoanalítica Argentina.